CIIR participa en una nueva versión de la Fiesta de la Ciencia y Tecnología EXPLORA

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Por tercer año consecutivo, el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas, CIIR, participó en la IX Fiesta de la Ciencia y la Tecnología organizada por el programa EXPLORA de CONICYT. Este evento se desarrolló en el Museo Interactivo Mirador entre el seis y el ocho de octubre de 2016. La Fiesta de la Ciencia y la Tecnología EXPLORA tiene como objetivo propiciar una instancia de acercamiento entre los alumnos de enseñanza general básica con el trabajo científico desarrollado por diversas instituciones que se desempeñan en la generación de conocimiento científico en el país, en diversos ámbitos. Para esto se planea que cada entidad invitada pueda desarrollar piezas de transmisión que aborden los contenidos científicos con un enfoque didáctico, incentivando en los estudiantes la curiosidad por los fenómenos abordados.

En el caso del CIIR, para esta edición desarrolló una exposición acerca de la astronomía en los Pueblos Originarios del norte de Chile. Durante cientos de años, las culturas que habitaron el norte de Chile- aymaras, licanantai y quechuas, por ejemplo- han observado los cielos con curiosidad, buscando sobrevivir a los caprichos del clima y gozando de la generosidad de la Madre Tierra. En el cielo nocturno, las culturas andinas reconocieron sus propias constelaciones. Algunas, al igual que en el mundo occidental, se dibujaban entre las estrellas que podemos observar. Sin embargo, las más importantes se podían reconocer en los espacios “vacíos”, mostrando la forma de animales que son fundamentales para la cultura y forma de vida andina.

Las constelaciones negras se pueden observar entre las manchas oscuras de la Vía Láctea, la cual es vista por los andinos como un río que cruza todo el cielo y donde cada estrella representa a alguien que ha muerto. La más relevante de estas constelaciones negras es la Yakana: una llama que habita en medio del rio que cruza el firmamento y se encuentra amamantando a su pequeña cría.

La historia de Jukumari

Además de revisar cómo las culturas andinas del norte de Chile observaron las estrellas, el montaje del CIIR contempló la narración del mito de Jukumari: el joven oso andino. Cuenta la leyenda que en tiempos antiguos nació Jukumari, hijo de una joven pastora y un oso, quien la lleva a vivir con él y la mantiene cautiva hasta que tiempo después logra escapar gracias a la fuerza y astucia del hijo de ambos, para volver a vivir con su familia. Ahí comienzan las aventuras de Jukumari, mitad oso – mitad humano, quien en su intento de adaptarse a las exigencias de la sociedad andina, va descubriendo en sí mismo cualidades como la fortaleza, la valentía y la reciprocidad, aspectos que caracterizan a un hombre adulto de pleno derecho para los aymaras y otras culturas andinas.

La leyenda de Jukumari se narra en la estación lluviosa, de modo de que en una época en que la naturaleza se transforma, los adolescentes también puedan comprender la trasformación profunda que están viviendo: la maduración sexual, el cambio en el tono de la voz, la aparición de vellosidad, acompañada de una mayor fuerza física y resistencia, asemejan a los jóvenes a un “hombre-oso”. Sin embargo, Jukumari no solo apela a las características físicas del cambio en los jóvenes. En el mundo andino, los espíritus sagrados poseen una forma animal, que es parte integrante de su ser y atributos. El joven-oso, al descender de uno de estos animales sagrados, el oso andino, reúne en sí las características de lo humano y lo divino a la que debe aspirar el joven para alcanzar la madurez. Es, por tanto,  un modelo para los guerreros, amén de su fuerza y valentía, pero en su leyenda.

Además, se contempló la realización de un taller de cuenta cuentos a cargo de la poeta huilliche Graciela Huinao.

Material didáctico para descarga:

Afiche oso andino

Díptico oso andino

Talegas andinas

Yakana y las constelaciones oscuras en el mundo andino